miércoles, 30 de diciembre de 2015

#11 Hábito: Arcoíris de noche



Un arcoíris sin miedo
no se va por lo oscuro
no se cae de maduro
no se come como vidrio
no se esconde de vergüenza 
no le cree nada a nadie.
Sabe cómo hacer su gracia
y se incrusta en la noche
 flamante como un tigre.


Ana Maidana.


Cariños y seguimos mañana.



martes, 29 de diciembre de 2015

#10 Hábito: Pequeña Muerte



"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.  Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.  Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace".

De Eduardo Galeano, fragmento de "El libro de los abrazos".

Cariños y hasta mañana.

lunes, 28 de diciembre de 2015

#9 Hábito: Retomo Cananciost



Ahora, con toda la energía (recién volvió después de un corte de luz) retomo Cananciost.

Llegué a hablar de Dios, incluso.  Hice un gran esfuerzo por subir Cananciost, por eso me reconozco el haberlo hecho.  Técnicamente, la nota #8 sería la que ejerce su fuerza para mantenerme en el hábito de no escribir una nota diaria.  Durante este desafío de escribir cincuenta notas seguidas, voy a encontrarme con algunas resistencias que me van a tentar con no hacerlo.  En este caso, el cansancio era una gran excusa para no hacer, pero sin embargo no lo fue.  Eso manifiesta que hay que tener una fuerza de voluntad que supere a las excusas para lograr un cambio en el hábito, o más bien, generar un hábito nuevo.  Hábito nuevo, como aprendizaje nuevo.  Una nueva manera de hacer es aprender algo, es pensar distinto y esto requiere de práctica.  Como dice nuestro amigo de la bicicleta al revés, Destin: "Una vez que tengas una forma rígida de pensar en tu cabeza, a veces no puedes cambiarlo, aunque quieras".

Te invito a que mires este video, clickeando aquí: "La bicicleta al revés".

Cananciost me dejó, por un lado, la batalla ganada contra el desgano.  Por otra parte, una vinculación con la presencia de Dios. Puedo pensar en Dios en cualquier día de mitad de semana, a cualquier hora, en cualquier situación emocional (me refiero a que, generalmente, acudimos en momentos de desesperación o profunda satisfacción).  Me vinculé con lo supremo con cansancio, después de un baño y agradeciendo a "La Creación".  En el baño, dejé mis manos a los costados del cuerpo y dejé la lluvia caer sobre mi cabeza.  Al cabo de unos momentos, percibía esa lluvia diferente, como un masaje capilar (¿O mi deseo de que fuera un masaje hizo que fuera un masaje?). El cambio en la percepción de la lluvia hizo que me conectara con el momento eterno de saberme en el presente.  Tan consciente y pleno.  Ahora mismo podés detenerte en este momento y contemplarlo.  Contemplar la vida y dejar que te atraviese: un cuadro, un viento, un pájaro que canta, la lluvia que cae, el perro que ladra, el niño que juega.

Si se trata de un cuestionar continuo sobre lo trascendental, es posible remitirnos a los Dioses, no pasa eso si pretendemos que la respuesta se trate de algo de este mundo, de algo humano, de algo visible, como un cuadro, un viento, un pájaro que canta.  Conectar con el tiempo y el espacio de manera profunda, hace que nos crucemos con los Dioses con y entre las cosas terrenales.


Cariños y hasta mañana, si Dios quiere.

domingo, 27 de diciembre de 2015

#8 Hábito: Cananciost


Quise escribir Cansancio pero estoy tan cansada que escribí eso: Cananciost
Y no lo modifiqué para mostrarte que cuando estoy cansanda (otra ve z escribo cualquier cosa) no sirvo para nada.

Me siento tan lejos y cerca de esta nota como este cuadro del hombre y la presencia de Dios, estoy tan lejos pero tan dirigida, casi la toco y de hecho estoy dentro, estoy escribiendo en esta nota tan presente. 

¿Encontré a Dios en el cansancio? ¡En un sinsentido! (no hay razón) Encuentro a Dios cuando estoy hablando de cansancio y no hacer (muerte) y hacer cualquier cosa (libre albedrío), inventar palabras (creación)... ¿Todo termina en Dios? ¿Todo comienza en Dios?

Uy, demasiado profunda esta reflexión.  Mis sentidos no me acompañan.  Me voy apagando.  Lo puedo sentir.  Mis ojos se cierran.  Casi los puedo abrir.  Mañana retomo con esta nota, seguramente hay más para ver que sólo ojos que se cierran y mente lenta, alma lenta, mi cuerpo es lent o .  Muy le n t o.

Cariños y has t a  m    a          ñ                 a                         n


zzzzzzzzzz   zzzzzzzzzz   zzzzzzzzzzzzzzz  zzzzzzzzzzzzzzzzzz   


sábado, 26 de diciembre de 2015

#7 Hábito: Estrella de día


Ser Estrella y serlo 
también durante el día.  
Y en el ocultamiento de los fuegos,
también en el ocultamiento.  
En la oscuridad, ciertamente, que enmanta las noches, 
cuando más se deslumbra y más se descubre.  
Estrella de la hora calma que quiere todo,
quiere ser Estrella en la tibieza del sol, 
ante los ojos del diurno.  
Camuflada por el foco que delata
se precipita y cae sobre
el desbarajuste de los instantes.  
Ser Estrella en la mansedumbre de los relojes
y en lo no tan manso.   
Es otra la dinámica que atraviesa el tiempo.  
Es otra la aparición que mira y es mirada.  
Ser Estrella de día
y tener el color 
que sostiene
lo sostenido,
y a la vez, 
igual de fulgente.


Ana Maidana.


Cariños, como siempre, y hasta mañana.


viernes, 25 de diciembre de 2015

#6 Hábito: El deseo del brindis.





El deseo del brindis
se monta en el gas,
trepa 
con entusiasmo.
Sube con cuidado,
cuidado,
que no se rompa.
Sube
y vuela un deseo 
por la ventana 
o la chimenea
o la puerta sin burlete.
Se va el deseo 
excitado
en su búsqueda
excitado
a atrapar 
excitado
el pedido de salud
de dinero, 
de amor.
Vuelve el deseo abatido,
un poco inútil.
Regresa, el deseo 
a la copa
otra vez se monta
sobre el gas
que se disipa
a pedir 
seriamente
que no lo obliguen
a ir en contra 
de las cosas 
de este mundo.


Ana Maidana.


Cariños y hasta mañana.

jueves, 24 de diciembre de 2015

#5 Hábito: Libertad



Dejé de fumar muchas veces en mi vida.  En algunos períodos todos los días dejaba de fumar y retomaba al día siguiente.  Me decía que ese día iba a ser el último, todos días eran el último.  En otras ocasiones los períodos eran más largos, por años.

El cigarrillo me engañaba con su falsa compañía, me creía su tibieza, me llenaba de algo (¿Para evitar la soledad? ¿O la compañía de los otros?).  Consciente de esa autodestrucción paulatina, buscaba nuevos métodos para dejar de fumar: comer caramelos, chupetines, tomar mate todo el día, hacer ejercicio.  Funcionaba, sí, pero tarde o temprano, volvía a abrir el paquete para abrazar el tabaco contra mi boca.

Dejé de fumar porque era algo que ya venía evaluando, hasta que el día último fue el último.  Y fue el último porque alguien me dijo algo que me impactó y tal vez te sirva a vos también, que estás pensando en dejar de fumar:

"Si dejás de fumar te vas a sentir más libre".

Nunca lo había mirado de esa forma.  Me siento libre.  No estoy pendiente del paquete, del encendedor, de los lugares donde se permite fumar.  Soy libre para recibir en mis pulmones el aire fresco, el perfume de las flores.  Soy libre para caminar sin tener atada a mis dedos una braza.  Ahora tengo, en cambio, algo más caro: todo el cielo encendido sobre mi cabeza.

Y eso es una hermosura.

Cariños y hasta mañana.