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miércoles, 13 de enero de 2016

#25 Hábito: Aguas azules bajo la selva maya (5)



5


Mientras el universo entero se abisma en el cero, en la cima de la Pirámide de los Astros el escultor continúa cortando con henequén empapado en miel la piedra caliza para que en ella asome la mirada del Chac, el Señor de las Aguas.  Obsesionados por los majestuosos cursos de las estrellas, los mayas saben tanto como nosotros que su tiempo pasará, como el nuestro, en una exhalación.  Mientras el mundo desaparece dentro del signo del matemático, siembra el escultor en las piedras prodigiosas fiestas de signos, indiferente al hecho de que la eternidad los hará incomprensibles.  Inmunes a la nulidad que toda comprensión suscita.



(Y no voy a esperar hasta mañana: última parte)

6


En la noche lluviosa me extravío en las ruinas de Uxmal, en la afiebrada exaltación de su intrincación significa que la decoración selvática no calma.  Pirámides y ruinas fingen indescifrables gestos bajo el relámpago.  No más que una centella son civilizaciones o vidas.  El mismo fogonazo que consume ilumina.  Lo eterno no es la obra, sino el momento de crearla.  Con sus ojos de rana, la imensa cabeza de Chac me contempla, impasible.

Parte 5 y 6 de "Aguas azules bajo la selva maya" de Luis Britto.  Extraído de la antología "El Cero o la Nada" - Ed. Desde la gente.


Cariños y hasta mañana.



martes, 12 de enero de 2016

#24 Hábito: Aguas azules bajo la selva maya (4)




4

José Silveira y yo caemos despiertos en el abismo líquido del cenote, que es como un sueño.  Tras los hilos de luz de las linternas buceamos hacia el hilo de guía, con el que no hay que enredarse porque podría atarnos para siempre.  Abajo está la tiniebla donde los mayas arrojaban víctimas o semillas de astros.  Cruzamos nuestras linternas sobre una brizna de nulidad palpitante.  En el centro de los hilos luminosos resplandece el pez ciego, cuya dicha es no huir de la luz porque no la conoce.

Continuará...

Parte 4 de "Aguas azules bajo la selva maya" de Luis Britto.  Extraído de la antología "El Cero o la Nada" - Ed. Desde la gente.

Cariños y hasta mañana.


lunes, 11 de enero de 2016

#23 Hábito: Aguas azules bajo la selva maya (3)




3

Enceguecido como por un sol oscuro, el matemático que medita sentado en la cumbre de la Pirámide del Adivino por primera vez en la historia descubre el cero.  Sin el cero nada puede ser verdaderamente pensado en matemática ni en ningún otro campo, pero con el cero termina todo pensamiento.  El matemático parpadea.  En el juego de pelota sigue el griterío, pero distanciado por el silencio que sobre él pasará dentro de mil años, y el que pesará de ahora en otros mil.  El matemático se inclina sobre códice donde acaba de trazar el signo del cero.  Cae dentro de él como en un abismo, y detrás de él los esplendorosos jugadores y sus juegos de poder y la civilización y nosotros y todo lo que vendrá detrás de nosotros.  El cero no es la causa de la nulidad, sino la consecuencia.  Todo lo que de él se levanta vuelve a él, pero quienes lo piensan viven el horror de caer en él despiertos.

Continuará...

Parte 3 de "Aguas azules bajo la selva maya" de Luis Britto.  Extraído de la antología "El Cero o la Nada" - Ed. Desde la gente.

Cariños y hasta mañana.

domingo, 10 de enero de 2016

#22 Hábito: Aguas azules bajo la selva maya (2)





2

El sol culmina sobre el patio del juego de pelota maya de Uxmal.  Con caderazos, con golpes de hombro y muslo los jugadores impulsan la pesada pelota de caucho.  Cada golpe arranca sangre y una ovación de las abigarras tribunas.  Penachos guerreros, estandartes sacerdotales, capas de plumas de quetzal tremolan como queriendo dirigir el orbe de caucho hacia el anillo cuya penetración decide la ganancia o la pérdida de vidas y fortunas, el poder o la ruina de clanes, dinastías, gobiernos.  Chasquea un poderoso golpe de hombro.  La pelota sale disparada hacia el sol.

Continuará...

Parte 2 de "Aguas azules bajo la selva maya" de Luis Britto.  Extraído de la antología "El Cero o la Nada" - Ed. Desde la gente.

Cariños y hasta mañana.


sábado, 9 de enero de 2016

#21 Hábito: Aguas azules bajo la selva maya (1)





1

Por la trocha en la selva maya galopa el caballo Careto.  Careto arrastra la plataforma con ruedas sobre los rieles.  Sobre la plataforma trepidan escafandras y compensadores y reguladores y el señor Roberto con las riendas y José Silveira y yo.  Nos fuetean la cara ramas floridas.  Nos eluden mariposas encandilantes.  A veces corremos por túneles vegetales.  A ratos llueve.  Careto sube pequeñas cuestas, galopa en bajadas de montaña rusa.  Mosquitos y tábanos zumban a nuestro paso.  Se detiene Careto y corre a la derecha de la vía para pasar entre los árboles.  Hemos llegado al cenote.  En las selvas del Yucatán no hay ríos.  El agua se cuela por el suelo calcáreo, excava cavernas como catedrales, repleta lagos abisales, corre por ríos subterráneos.  A veces la bóveda de uno de estos templos sumergidos se derrumba.  Por un agujero que parece boca del infierno vemos decenas de metros más abajo aguas azul turquesa.  Racimos de raíces cuelgan como árboles invertidos.  Revolotean golondrinas.  Es el cenote, o pozo sagrado, depositario de las aguas de la vida.  En los delirios de los rituales de desangramiento soñaban los antiguos mayas un mundo subterráneo del cual sólo héroes o sabios resurgían convertidos en astros.  Quien era arrojado en sacrificio a un cenote no volvía al mundo de los vivos.  Quizá en efecto regresaba solo como fulgor o sombra.  Hacia la tiniebla descolgamos con poleas las bombonas de buceo y bajamos por escalas de hierro, a veces reptamos con bombonas en la espalda hasta el agua helada que parece no haber recibido nunca el sol.

Continuará...

Parte 1 de "Aguas azules bajo la selva maya" de Luis Britto.  Extraído de la antología "El Cero o la Nada" - Ed. Desde la gente.

Cariños y hasta mañana.