martes, 3 de enero de 2017

Taller para escritores


Vamos acercándonos a la forma del Pasaje: Taller para escritores. Solíamos llamarlo "Taller Literario", lo cierto es que nos dedicamos a trabajar sobre la producción personal de manera especial. Evocamos otros autores, eventualmente, aunque nos encanta escribir y corregir textos propios. Nos leemos y escuchamos. Trabajamos sobre nosotros mismos, nos miramos al espejo, nos peinamos con las manos, nos lavamos la cara, y así vamos. (digo cara y digo sonidos, palabras). Usamos música para estimular la creación, hacemos dinámicas que facilitan la predisposición creativa, vamos en busca del alimento. Lo encontramos.

Escritor es quien deja un rastro escrito de lo dicho o pensado, por lo tanto, hay lugar para todos los escribientes. Los que escribieron siempre y los que se descubren ahora. Quienes fueron, de manera circunstancial, pasajeros de este taller, dejaron su estela (también hubo una Stella) un mensaje, un estilo. Dejaron también algo de lo compartido, un gesto, una pierna que se cruza al sentarse, una mano que sostiene el mate, una goma de borrar.

Compartir el espacio de creación, al menos para El Pasaje, es felicidad vinculada al encuentro creativo y estimulante.

Alguna duda, ahí mi teléfono.

Saludos flamantes y mandame un mensaje si, en este año que nace, querés darte un momento semanal dedicado a tu escritura.  Estamos en el centro de Escobar, los lunes a las 19 hs.

Cariños.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Presentación del libro "Los cuentos de un gaucho" de José Ramón Rodríguez



Prólogo


Éste libro, “Los cuentos de un gaucho”, viene a mostrarnos la Patria.  Primeramente, nos acerca a los paisajes de la provincia, nos pinta las costumbres, elementos que utilizaba el paisano en la vida cotidiana; es decir, nos lleva a imaginar esa realidad de los objetos y del contexto de la vida de un campesino.  Pero hay más: cuando digo que nos muestra la Patria, me refiero a que nos despierta en las entrañas un sentimiento profundo.  Como una especie de nostalgia devenida de un entendimiento primario, cercano a la identidad misma; un grito que nace desde la raíz.  

Mientras iba adelantando la lectura, pensaba: “¡Sí, soy yo, lo estoy sintiendo!  ¡Sí, lo conozco!  ¡Sí, es mi Patria!”, mis orígenes gritaban desde lo hondo un pasado no recordado.  Una  inquietud desde los cimientos se despertaba, un mensaje difuso buscaba la cumbre.  Difuso pero cierto.  Difuso y vibrante.

Rilke, decía: “La verdadera Patria del hombre es la infancia”.  Aquí hay un acercamiento a la infancia a través de los sentidos, donde el autor, Ramón José Rodríguez, interviene y se desenvuelve con un lenguaje para nada inocente.  Allí actúa, en los sentidos.  La potencia de su decir nos acerca a la infancia propia, donde la percepción trabaja de manera natural.

Ramón José Rodríguez nos presenta sus relatos, sus descarnadas historias de campo en “Cuentos de un campesino”, su poesía clara en “Sentir de un paisano”, sus frases prudentes, precisas, en “Entrevero de un camarada”, y sus estrofas en “Cantos de un gaucho”.  

Nos adentramos en el campo, en la crudeza de la soledad, en lo real.  Lo real como opuesto a lo virtual; lo real como consciencia de la naturaleza, la del mundo y la intrínseca del hombre.  La justa, la misma.
Abramos de una vez la tranquera, agradezcamos esta vista panorámica de un campo que se descubre con la alegría de lo ya sabido.  Descubramos estos relatos a trasluz, en el espejo de nuestra Patria viviente.

                                                                                            Ana Maidana
                                                                                  Escritora y Coach Literario



Una literatura honesta, real, de la vida del campo.  Ese día no pude estar presente, pero puedo asegurar que habrá sido una presentación cálida y conmovedora, acorde a su lirismo.  Es un libro escrito con gran entusiasmo, el mismo con el que lo recomiendo. 

Cariños.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Hoy nos visita: Lautaro Franco

HUNDIDO

No lloren frente a esta piedra
no cubran de lamento el granito.
Mi epitafio debe ser claro:
«La muerte es un final feliz»

Basta de perforaciones en el alma
suficientes los días de amor esquivo.
El retiro del ser,
la paz mayor, la de no estar.

El fin de no dormir ni en sueños
de no descansar ni en reposo.
Surcos fundidos por lágrimas,
verticales a la sonrisa ausente.

Condenado.
El efecto que se resiste a su causa,
herido de vida,
muriéndome por morir.

Si tan solo volver a la nada
ninguna repercusión tuviera
los que me reclaman vida
de paz me llenarían.


Lautaro Franco


Cariños.

martes, 6 de diciembre de 2016

Presentación del libro "Proesía" de Lautaro Franco


El 1ero. de diciembre, Lautaro Francó presentó su libro, en la Sociedad Argentina de Escritores.  Tuve el gran placer de acompañarlo en ese momento cálido (como un abrazo), y prologar su obra:

Prólogo

«Proesía», la unión de Prosa y Poesía en lo inmediato, en la superficie.  Sus versos aparecen yuxtapuestos a sus relatos.  No es todo.  La suma se da como complemento y se descubre en el entramado: el autor, Lautaro Franco, imprime el relato poético en la búsqueda de la experiencia poética.  Va desde la poesía a la prosa y desde la poesía a la poesía, no como adicional, sino como condición de un relato que parte desde el hecho poético y no se despega.  Hace muy bien en nombrar «Proesía» a esta poesía inseparable, incluso, de su prosa.

Algunos aspectos: el pensamiento crítico en lo subyacente.  La filosofía pulsa en el relato, allí encuentra su espacio.  La poesía es la corriente subterránea, recorre la obra en su amplitud.

Ésta, su primera entrega, coloca a Lautaro Franco en un punto inicial muy alto en lo sensible, en lo que se dice desde lo hondo, en lo que sugiere el silencio.  Induce a la reflexión -sensible-, toca la fibra primal -en la hondura-, incita al lector a ser testigo -silencioso- y observador de sí mismo en la poesía clara.

«Todo es poesía, menos la poesía», decía Nicanor Parra. Aquí nos acercamos con palabras al vacío, a la pausa de su tiempo, al parecer de la belleza que se manifiesta a través del autor.  En la poesía de Lautaro Franco encontramos belleza: «Me pierdo en un mar / mi ubicación / vuela con las gaviotas. / Se me aparece / toda la luz de tu recuerdo».  Se revela lo inmenso de su mundo interior, como una advertencia de la vastedad que contiene.

Cuando hablo de hondura, me refiero a versos como estos: «El retiro del ser / la paz mayor, la de no estar».  Y en ese retiro del ser hay, paradojalmente, presencia.  La presencia de la ausencia, la ausencia de la construcción de sí mismo que corresponde al pasado, a los juicios del pasado, a las acciones del pasado.  Derrumbada esa presencia construida, queda el ser que solo está presente en el desierto.  Es presencia eterna.

Aquí el desafío: leer esta sumatoria y multiplicarla a la luz de unas palabras limpias que se montan en el caballo sagrado de lo poético.  Dejar que atraviese el campo y hacer un jugo exprimido con este fruto. Sin más retardo, vamos a dejar que este libro haga su trabajo.  Estamos a un paso de lo suyo, estamos a un paso de Lautaro Franco que también nos dice con palabras lúcidas: «Toma tu muerte y mírala / te va a hablar claro al oído».  



                                                                                 Ana Maidana
                                                                      Escritora y Coach Literario


Algunas postales del encuentro:










Versos potentes, una prosa que es una delicia.  Lautaro Franco, aquí lo afirmo, es una promesa que comienza a manifestarse, por fortuna.  Recomiendo "Proesía".

Cariños.

viernes, 18 de noviembre de 2016

ODA AL PRESENTE

A éste poema, lo descubrí hace varios años.  Hoy lo puedo resignificar, encuentro una potencia vinculada al presente que no había experimentado antes.  Estos versos renacen para entregarme un mensaje fresco, nuevo.  Aquí lo comparto y te invito a sentir cómo la vida es esto que está pasando, en éste momento, no hay otro.  Ahora, mientras estás leyendo "Oda al presente", está galopando tu corazón, te está recorriendo la sangre, como un río.  Te crece el pelo y las uñas, se están activando millones de conexiones neuronales, parpadean tus ojos, tus pulmones se expanden, estás oxigenando, oliendo, desechando, posiblemente ovulando, tocando, segregando, cicatrizando, escuchando, coordinando, moviendo, contrayendo.  Estás siendo un milagro consciente de sí mismo.


ESTE
presente
liso
como una tabla,
fresco,
esta hora,
este día
limpio
como una copa nueva
—del pasado
no hay una
telaraña—,
tocamos
con los dedos
el presente,
cortamos
su medida,
dirigimos
su brote,
está viviente,
vivo,
nada tiene
de ayer irremediable,
de pasado perdido,
es nuestra
criatura,
está creciendo
en este
momento, está llevando
arena, está comiendo
en nuestras manos,
cógelo,
que no resbale,
que no se pierda en sueños
ni palabras,
agárralo,
sujétalo
y ordénalo
hasta que te obedezca,
hazlo camino,
campana,
máquina,
beso, libro,
caricia,
corta su deliciosa
fragancia de madera
y de ella
hazte una silla,
trenza
su respaldo,
pruébala,
o bien
escalera!

Si,
escalera,
sube
en el presente,
peldaño
tras peldaño,
firmes
los pies en la madera
del presente,
hacia arriba,
hacia arriba,
no muy alto,
tan sólo
hasta que puedas
reparar
las goteras
del techo,
no muy alto,
no te vayas al cielo,
alcanza
las manzanas,
no las nubes,
ésas
déjalas
ir por el cielo, irse
hacia el pasado.
eres
tu presente,
tu manzana:
tómala
de tu árbol,
levántala
en tu
mano,
brilla
como una estrella,
tócala,
híncale el diente y ándate
silbando en el camino.

Pablo Neruda




Cariños.

lunes, 19 de septiembre de 2016

¿De qué se ríe?


¿DE QUÉ SE RÍE?

(Seré curioso)

En una exacta
foto del diario
señor ministro
del imposible

vi en pleno gozo
y en plena euforia
y en plena risa
su rostro simple

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

de su ventana
se ve la playa
pero se ignoran
los cantegriles

tienen sus hijos
ojos de mando
pero otros tienen
mirada triste

aquí en la calle
suceden cosas
que ni siquiera
pueden decirse

los estudiantes
y los obreros
ponen los puntos
sobre las íes

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

usté conoce
mejor que nadie
la ley amarga
de estos países

ustedes duros
con nuestra gente
por qué con otros
son tan serviles

cómo traicionan
el patrimonio
mientras el gringo
nos cobra el triple

cómo traicionan
usté y los otros
los adulones
y los seniles

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

aquí en la calle
sus guardias matan
y los que mueren
son gente humilde

y los que quedan
llorando de rabia
seguro piensan
en el desquite

allá en la celda
sus hombres hacen
sufrir al hombre
y eso no sirve

después de todo
usté es el palo
mayor de un barco
que se va a pique

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe.



MARIO BENEDETTI




Cariños.

martes, 13 de septiembre de 2016

Un taller experiencial de poesía



"Todo es poesía, menos la poesía", como dijo alguna vez, Nicanor Parra. Un taller de dos horas, vamos a citar a maestros como César Vallejo, Idea Vilariño, aunque vamos a trabajar, especialmente, en la producción personal. Vas a ocuparte de tu creación poética.

¿Qué es la poesía? Si todo es poesía, podemos hablar de cualquier otro tema y vamos así abordando el lugar que habita la poesía. Tal vez logremos ingresar por la puerta trasera. A estas alturas, pienso que la poesía es más bien un lugar desde donde decir, un lugar desde donde hablar, un lugar con un tiempo, un canto.

Si todo es poesía, y esto deviene de que se puede hablar de todo desde este lugar poético, podemos decir que un melón es poesía, el Kintsugi es poesía.

El Kintsugi es un arte japonés que se ocupa de la restauración de piezas de porcelana que se han roto. Esto se logra armando la pieza como un rompecabezas, uniendo las partes con oro. Quedan así las cicatrices expuestas, un río dorado recorre el objeto que ahora ha aumentado su valor considerablemente. No sólo vale más de lo que valía originalmente, sino que se ha embellecido. Se aprovecha la fractura, se sana, se restaura.

La poesía es esa intervención de oro que sana, repara la herida del poeta. La poesía une al hombre con el mundo, reduce la angustia de separatidad. El hombre vuelve a su fuente, transforma su angustia en belleza. Todavía más, subo la apuesta, une al poeta con el niño que fue. Acerca al hombre su mirada de extrañamiento, su experiencia de mirar el mundo por primera vez.

Te espero el viernes 23 y seguimos ahí, en la Sociedad Argentina de Escritores.  Uruguay 1371, CABA. Para reservar el lugar, enviame un mail a anamaria.maidana@gmail.com o comentá este post, las vacantes son limitadas.


Cariños.