viernes, 20 de marzo de 2015

Inmortalidad de Humberto Constantini


Ocurre simplemente que me he vuelto inmortal.
Los colectivos me respetan,
se inclinan ante mí,
me lamen los zapatos como perros falderos.

Ocurre simplemente que no me muero más.
No hay angina que valga,
No hay tifus, ni cornisa, ni guerra, ni espingarda,
ni cáncer, ni cuchillo, ni diluvio,
ni fiebre de Junín, ni vigilantes.
Estoy del otro lado.
Simplemente, estoy del otro lado,
de este lado,
totalmente inmortal.

Ando entre olimpos, dioses, ambrosías,
me río, o estornudo, o digo un chiste
y el tiempo crece, crece como una espuma loca.

Qué bárbaro este asunto
de ser así, inmortal,
festejar nacimiento cada cinco minutos,
ser un millón de pájaros,
una atroz levadura.
Qué escándalo caramba
este enjambre de vida,
esta plaga llamada con mi nombre,
desmedida, creciente,
totalmente inmortal.

Yo tuve, es claro, gripes, miedos,
presupuestos,
Jefes idiotas, pesadez de estómago,
nostalgias, soledades,
mala suerte…
pero eso fue hace un siglo,
veinte siglos,
cuando yo era mortal.
Cuando era
tan mortal,
tan boludo y mortal,
que ni siquiera te quería,
date cuenta.


Humberto nació en Buenos Aires, en esa época en la que no se podía escribir libremente.  Uno más de "la lista negra", es obligado al exilio y como tantos otros siguió escribiendo lejos de su patria.  Siguió escribiendo "atornillado a la silla".  Volvió a pisar su Buenos Aires democrática, su cuerpo se enfrió a los sesenta y tres años.


Cariños.

jueves, 12 de febrero de 2015

Porque escribir es seriamente un juego.


Entrevista a Julio Cortázar, El Juglar, México, 1983: 

"Esa noción de juego en la escritura, y cuando yo hablo de juego hablo siempre muy en serio de juego, como hablan los niños.  Porque para los niños el juego es una cosa muy seria.  No hay más que pensar cuando éramos niños y jugábamos, los que nos parecían triviales eran los grandes, cuando venían a interrumpirnos.  Nuestro juego era lo importante.  Y la literatura es también así, es lo mismo... juegos vitales, claro, sí ese mundo de lo lúdico, que una de sus ramas más hermosa sea la literatura, y la poesía y las artes, pero que forman parte de eso que Huizinga había llamado el "Homo Ludens", "el hombre que juega".  La verdad que en ese sentido no podemos reclamar la exclusividad total porque el juego es una cosa tan importante, tan esencial en los rasgos biológicos de los seres vivientes.  En los animales los juegos son muy frecuentes, y cuanto más evolucionados son, más se acercan a nuestros juegos.  Es muy hermoso ver como juega un gato, como juega un perro, como incluso juegan los caballos jóvenes.  El juego es algo que está integrado a la esencia de la vida, no sólo de la vida humana.  Ahora nosotros, naturalmente, tenemos la posibilidad de crear juegos, de racionalizarlos, de complicarlos, y por ahí los convertimos en sinfonías, en poemas, en cuadros o en novelas".

Cortázar y un gato

Cariños.

sábado, 7 de febrero de 2015

Taller literario en el centro cultural "Arte Musas"

A partir de marzo, un encuentro semanal de una hora y media. Vamos a trabajar de manera dinámica, con música, mate, algún bizcocho. En este juego de pegar palabras, explorar y disfrutar... quién sabe... tal vez lleguemos a mirarnos.

"Cada palabra es un sitio para mirarte,
cada palabra es una boca para acercarme a ti,
el otro modo de tomarte por la cintura o por el mundo
cuando tu mirada y el atardecer son la misma persona.
Cada palabra es una lámpara encendida
para verte cuando tú no estás.
Cada palabra te revelará la otra palabra..."

Cosas Dispuestas, José Carlos Becerra.

Si querés más info, enviame un mensaje.